“Bienvenidos al Archivo Metropolitano de Historia de Quito”

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tranvia en santo domingo

El 8 de octubre de 1914, se inauguró en Quito el servicio de tranvías eléctricos. Su recorrido abarcaba desde la estación del ferrocarril desde Chimbacalle hasta el centro de la ciudad, donde atravesaba las principales calles del Centro Histórico, para luego dirigirse a la Av. 18 de Septiembre (actual 10 de Agosto) y Colón, en donde viraba hacia el Oriente hasta llegar a la Avenida 6 de Diciembre, lugar de término de su recorrido. Como ente regulador de dicho servicio en Quito en conjunto con la empresa norteamericana, “The Quito Trainway Company”, el Concejo Municipal en abril de 1914 estableció una serie de normas para el correcto uso de este servicio dentro de la ciudad.

tranvia 1

En cuanto al uso de los carros, establecía: “es obligación de la Empresa de Tranvías conservar los carros y su equipo en perfecto estado de solidez, de modo que no haya en ellos el menor peligro para la vida de los pasajeros, y además, cuidar del aseo e higiene, para lo cual hará revisar y limpiar diariamente los motores, frenos y maquinarias y desinfectarlos por medio de la Oficina de Sanidad, a lo menos una vez por semana”. Añadía: “en ningún tiempo ni por motivo alguno podrán rodar los carros con una velocidad mayor que la de quince km por hora. El carro que anduviere con mayor velocidad será detenido por cualquier agente de Policía y el motorista o conductor será penado con una multa de diez a cincuenta sucres […]” Los conductores tenían la obligación de “anunciar, por medio de campanillazos, la partida y llegada de los carros, sea a las estaciones finales o a las esquinas de las calles, cuando tengan que detenerse en éstas para tomar o dejar pasajeros […]”

Ciertas normas fueron comunes a las que actualmente se mantienen o se debieran mantener en el servicio de transporte público, por ejemplo, estrictamente se prohibía “a los motoristas sostener conversación con los pasajeros o distraerse en lo más mínimo de la inspección de la vía y buen manejo del carro.” Asimismo era deber de los conductores el “cuidar del orden, moralidad y educación que los pasajeros han de guardar durante los viajes;  observar cultura y buenas maneras en el trato con el público y rechazar y despedir a los pasajeros que se presentaren en estado de embriaguez o en actitud ofensiva al recato y buenas costumbres, para cuyos casos y otros análogos solicitarán el auxilio de la Policía”. De igual manera se prohibía el “aceptar en los carros de los pasajeros, animales domésticos como perros, gatos y bultos voluminosos, malolientes, explosivos o peligrosos” Así como el “escupir o ensuciar los carros en cualquier forma que sea.”

Las tarifas también fueron establecidas por el Concejo Municipal y constituía desde la parroquia Alfaro hasta la de Benalcázar, en diez centavos por persona. Además, “el número de pasajeros en cada carro, no pasará de cincuenta por viaje.”  Desde la instalación del servicio, se pensó en la comodidad  y buen trato al pasajero, así lo expresa el artículo 18 del reglamento que dice: “toda queja de los pasajeros contra la Empresa o sus empleados se hará constar en un libro que, para este objeto habrá en cada carro.” (GR)

Fuente: Gaceta Municipal No. 43, 31 de octubre de 1914, págs. 528, 529 y 530.

Imágenes: 1) "Tranvía en la Plaza de Santo Domingo. El carro girará alrededor de la Iglesia de la izquierda y bajará por la calle Maldonado", 2) “El tranvía subiendo la cuesta de la calle del Mesón, hoy Pedro Vicente Maldonado” . 

Colección Allen Morrison: http://www.tramz.com/ec/q/qs01.htm

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